Y después de merodear tanto tiempo entre los pasillos juntos y tomados de las manos, de cuidarnos de la gente, durante algún tiempo, tan enamorados nosotros, mirábamos hacia el patio y nos preguntábamos: ¿Cuándo podríamos estar en ese patio juntos sin tener ningún problema?. Lo añorábamos solo para nosotros dos; para caminar tomados de las manos mirar hacia el brillante sol y ver como la tarde se convierte en noche y que ella nos conduzca a un mundo donde sentimos que estamos hechos uno para el otro.

Atravesando con amor las calles que se nos presentaban, una por una, solo para estar solos y continuar con nuestros juegos de enamorados y las caricias de amantes eternos. De mantenernos al margen de las reglas.
No perdíamos la oportunidad para buscar sombras solitarias, para abrigarnos en ellas y seguir conociéndonos y experimentando cada lugar de nuestros corazones.

Nuestro amor se convirtió en algo clandestino y eso le dio un toque especial a cada encuentro que teníamos, la emoción mezclada con ese sentimiento de deseo. ¿Era tan bueno como para ocultarlo ?.

Cada día y cada hora, cada descanso añoraba verte de nuevo, para estar de nuevo entre los pasillos y jugar con nuestras manos, acariciarte una vez más y continuar alimentando nuestro amor entre esos hermosos besos. Uno tras otro. Nunca faltaban las risas y los suspiros que nos llenaban de ilusiones.

Diseñábamos nuestro futuro en el aire, y lo grabábamos en ese cristal del tiempo. Algo nos decía al oído de manera tan tenue que se nos grababa en el corazón, que estaríamos felices mientras estuviéramos juntos. Guardamos esas palabras casi de manera religiosa y no nos soltábamos mientras estábamos juntos. Siempre abrazados.

Durante mucho tiempo, esos pequeños momentos donde nos veíamos, los transformamos en segundos de felicidad que nos dejaban un buen sabor de boca. Nos necesitábamos en esos momentos para poder dormir.

A pesar del espacio tan pequeño que teníamos, no hubo barreras ni limitantes para demostrarnos en cada acción cuanto podíamos querernos. Abrazos, besos o caricias solo era una forma de expresar la explosión de nuestras emociones por que aun no encontrábamos una mejor forma de decirnos lo que sentíamos, alimentaban nuestros sueños compartidos de vida y cada uno de ellos se perfilaba como una realidad en nuestras vidas.

¿Realmente necesitábamos el patio?.

Tengo la firmeza de que esto apenas empieza.