Me sentaré a descansar, dos, tres o cuatro días, semanas o meses para meditar y buscar una nueva forma para decirte algo más.

Hay días que estoy cansado de la indiferencia que nos damos mutuamente, de la incertidumbre de esta búsqueda y de varias cosas que seguramente solo yo puedo entender.

Cuando me alejo un par de días de ti, realmente me haces pensar que soy uno más de esos chicos que te buscan, por que pareciera que estuviera o no en tu ventana la vida para ti es la misma, pero recuerdo algunas cosas y las mantengo firmes. Aun que siendo sincero, me voy un par de días por que me aburre la idea de no poder besarte amiga.

Tienes muchos a tu alrededor y a pesar de eso para ti soy único por varias razones: por las cosas que hago, por las cosas que te digo, por que te tengo más fe de la que tu misma te tienes, por que soy el que se atreve a decirte tus defectos, que son mas que tus virtudes, por que en mas de una ocasión te he dicho “te lo dije”, por que conozco tus pretextos y tus miedos, pero la mas importante, es que a pesar de tus desplantes de niña caprichosa (que casi nadie de esos que dicen que “te aman” conocen), te sigo manteniendo en mi corazón.

Algún día entenderás, que solo eres una Diosa en mis imágenes y en mis escritos, pero en la realidad eres una mortal que se ha construido un castillo en el aire, y que en diversas ocasiones te he cuestionado por eso. Igual y te da miedo encarar a una realidad, fuera de las fiestas y los cuates o tal vez tu necesitas (o crees necesitar) a un esclavo permanente, si es así, nunca tendré suerte contigo. Pero el ser único y el mejor no lo es todo para que te fijes en mí.

Todas esas imágenes que te he dado, todas esas cartas, están cargadas de futuro, y ese futuro es cuando te atrevas a disfrutarlas, a esperar que te de una más y que te des cuenta de que para ti siempre he sido el mejor y el único. Ya que para mí, no se trata de una linda cara, se trata de experiencias, sueños, esperanza y vivir. Cuando gane, será para siempre, puesto que ya lo hice.


Por eso, me sentaré a descansar, dos, tres o cuatro días, semanas o meses para meditar y buscar una nueva forma para decírtelo, por que ya no soy el mismo que hace un par de años, ni hace cuatro meses.
No te escribo esto para que me digas algo, por que sé que no me lo dirás, espero que algún día sepas que decir y cuando lo sepas, esperaré que tengas el valor para decirlo.