Ahora comienzo con mis nuevos rezos,
con mi nueva vida,
pero con un sueño firme y hermoso.
Todas mis oraciones de esta noche son para ti.
Todos mis logros serán para ti.
Todo lo que escriba en mis cuadernos, será para ti.
Desde acá, en el exilio de mi mente,
guardo en cada momento tu recuerdo,
queda intacto en la vitrina de diamante,
te guardo sigilosamente,
para cuidar tu imagen.

Por que cuando me enamoro,
soy capaz de entregar todo de mi,
pero siempre me quedo con algo para mí,
para poder resistir aquellos golpes,
decepciones y desesperanzas,
en esta ocasión,
lo único que me quedaría después de entregarlo todo,
es sin duda,
tu hermoso recuerdo.

“Y sabiendo que no irías, yo estaba ahí”.