Blog del Suly
2 Ene
Esto ya no era un juego. Era una realidad que nos comÃa cada segundo. Cuando nos esperábamos o cuando nos besábamos nos adentrábamos más y más uno al otro. Era algo inexplicable. Tan diferentes nosotros dos, ¿Cómo era posible que esa armonÃa de nuestras bocas se diera?.
Una noche más que querÃamos que fuera eterna. No nos cansábamos de de escaparnos y refugiarnos en la primer sombra. Esa vez no pudimos, y en lugar de ir por una sombra, dejamos que la gentil luna nos cobijara con su luz.
Y ahÃ, de manera delicada, entré al perÃmetro de tu sagrada sonrisa. Era uno de esos dÃas, donde algún viejo espÃritu entra a tu cuerpo y te lleva a nuevos placeres. No lo sé. Ese momento sentà ser otro. De nuevo, te tomé entre mis brazos, esta ves diferente, muy diferente a los demás, y como si conjugaremos un sueño dejé que todo fluyera, esa fuerza que jugaba entre nuestros labios nos dictaba continuar mas y mas.
De repente sentà que tomaba el control y con un rápido desden lo perdÃa gracias al sabor de tus frescos labios, que parecÃa que no dejaban de sonreÃr. Con la explosión de los sentidos a flor de piel, olvidamos que lo nuestro debÃa ser clandestino.
Ese par de amantes parecÃan fulminantes. ¿Cómo describirte? Si cada dÃa te veÃas radiente y hermosa, siempre estábamos dispuestos a entregarnos.
Una parte de nosotros se quedó ahÃ, besándose por mucho tiempo, dejamos un poquito de nuestras almas, atestiguadas por una luna hermosa que bañaba tu cabello de luz. Se quedaron dos amantes en ese pasillo besándose.
Debajo de esa ventana, se quedó nuestra esencia para confirmarle a cada uno de los dioses que nos dimos un beso eterno. Podemos regresar para suspirar una ves mas el beso eterno que dejamos ahÃ, junto a la luna que nos atestiguaba cada noche.
2 Ene
Y después de merodear tanto tiempo entre los pasillos juntos y tomados de las manos, de cuidarnos de la gente, durante algún tiempo, tan enamorados nosotros, mirábamos hacia el patio y nos preguntábamos: ¿Cuándo podrÃamos estar en ese patio juntos sin tener ningún problema?. Lo añorábamos solo para nosotros dos; para caminar tomados de las manos mirar hacia el brillante sol y ver como la tarde se convierte en noche y que ella nos conduzca a un mundo donde sentimos que estamos hechos uno para el otro.
Atravesando con amor las calles que se nos presentaban, una por una, solo para estar solos y continuar con nuestros juegos de enamorados y las caricias de amantes eternos. De mantenernos al margen de las reglas.
No perdÃamos la oportunidad para buscar sombras solitarias, para abrigarnos en ellas y seguir conociéndonos y experimentando cada lugar de nuestros corazones.
Nuestro amor se convirtió en algo clandestino y eso le dio un toque especial a cada encuentro que tenÃamos, la emoción mezclada con ese sentimiento de deseo. ¿Era tan bueno como para ocultarlo ?.
Cada dÃa y cada hora, cada descanso añoraba verte de nuevo, para estar de nuevo entre los pasillos y jugar con nuestras manos, acariciarte una vez más y continuar alimentando nuestro amor entre esos hermosos besos. Uno tras otro. Nunca faltaban las risas y los suspiros que nos llenaban de ilusiones.
Diseñábamos nuestro futuro en el aire, y lo grabábamos en ese cristal del tiempo. Algo nos decÃa al oÃdo de manera tan tenue que se nos grababa en el corazón, que estarÃamos felices mientras estuviéramos juntos. Guardamos esas palabras casi de manera religiosa y no nos soltábamos mientras estábamos juntos. Siempre abrazados.
Durante mucho tiempo, esos pequeños momentos donde nos veÃamos, los transformamos en segundos de felicidad que nos dejaban un buen sabor de boca. Nos necesitábamos en esos momentos para poder dormir.
A pesar del espacio tan pequeño que tenÃamos, no hubo barreras ni limitantes para demostrarnos en cada acción cuanto podÃamos querernos. Abrazos, besos o caricias solo era una forma de expresar la explosión de nuestras emociones por que aun no encontrábamos una mejor forma de decirnos lo que sentÃamos, alimentaban nuestros sueños compartidos de vida y cada uno de ellos se perfilaba como una realidad en nuestras vidas.
¿Realmente necesitábamos el patio?.
Tengo la firmeza de que esto apenas empieza.